2025 fue un tremendo año para la música chilena. La cantidad de lanzamientos que estuvieron entre muy buenos y geniales parece sobrepasar con creces a los años anteriores, especialmente en lo relacionado con pop y rock, que a estas alturas están lejos de ser el mainstream musical.

Dentro de todo lo bueno, aquí menciono los que yo más disfruté. Hago un listado separado de música nacional, pues me parece que vale la pena destacar y difundir lo que se hace por estas tierras, que es el lugar en que, producto del azar, me tocó nacer y vivir.

Hay muchos otros muy buenos lanzamientos de la temporada 2025 que valen la pena escuchar. Menciono algunos de los que recuerdo: Alma Tadema, de Niños del Cerro; ¿Y?, de Diego Lorenzini; Chercán (disco homónimo); y La Primera Luz, de Camila Moreno.

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¿Por qué?

En redes sociales, una persona del medio musical, a quien respeto y admiro mucho, hizo una publicación cuestionando las motivaciones para hacer una lista personal de los mejores discos del año. Si una alguien que sabe de verdad sobre música lo pone en duda, ¿Qué queda para mí? Apenas podría considerarme un simple escuchador que sabe poco y nada. Con dificultad puedo diferenciar un “re” de un “do”, entonces ¿Qué podría aportar yo con una lista de ese tipo?

Luego de una ardua e intensa reflexión –mientras devoraba un pancito con huevo al desayuno– entendí que alguien que está dentro del profesionalismo del medio tiene una responsabilidad mayor. Aunque los comentarios sean subjetivos y basados en sus gustos personales, requiere rigurosidad y precisión en los detalles. Yo tengo la libertad que otorga el total amauterismo e ignorancia en el tema. Pero, lo más importante, la motivación principal es la misma por la que publicamos cualquier cosa en redes sociales: simplemente compartir. No hay mas pretensión que esa.

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La conexión de Tom Morello con Chile es especial. Lo sabemos desde hace tiempo. Su admiración por Víctor Jara, sumado a sus constantes halagos al público nacional nos hacen saber que nos hemos ganado un rincón especial en su rockero corazón.

Su presentación en el Alternative Stage fue el cierre de la primera jornada. Después de quedar con las pulsaciones a tope con Deftones, el ex Rage Against the Machine y Audioslave no se quedó atrás. No es solo rock. Es energía, es furia,  consciencia y rebeldía. Y, por supuesto, talento de sobra.

El plato fuerte de la primera noche –pero no el final– fue la banda liderada por Chino Moreno, Deftones. Una de las más esperadas desde hace varios años.

No fue un show de grandes éxitos. Se enfocaron en private music, su disco más reciente que publicaron el año pasado. De hecho extrañé varias canciones, aunque eso no le restó nada de lo bueno que tuvo la presentación.

Chino Moreno no interactúa mucho con el público, pero no lo necesita, pues la música y su energético despliegue en el escenario hablan por él.

Deftones dejó la vara alta para el resto del festival.

Los neoyorquinos estuvieron en uno de los escenarios principales. La primera parte del concierto la escuchamos a la distancia mientras comíamos, pero luego nos sumamos al público para disfrutar como corresponde, en medio del público. Interpol es un tipo de banda “sandía calada” para este tipo de festivales. Nunca fallan.

Esta es la banda yo más esperaba en esta edición de Lollapalooza Chile. Sí, más que Deftones. Es que en Drink The Sea, como ya dije en algún otro lado, hay más peso e historia rockera que en casi todo el resto de artistas del festival este año. Una banda compuesta por Peter Buck (ex R.E.M.), Barrett Martín (ex Screaming Tres y Mad Season) y nuestro Alain Johannes (ex Eleven, colaborador habitual de Chris Cornell y muchos otros) lleva parte importante de la música que escuché en mi adolescencia y juventud. R.E.M. es mi segunda banda favorita de la vida, por eso mis expectativas y ánimo por verlos eran muy altos.

El escenario, La Cúpulula del Parque O’Higgins convertido en Lotus Stage para Lollapalooza, fue perfecto porque es un recinto cerrado y pequeño que no deja pasar luz a 6 de la tarde. El público está cerca de la banda y tiene muy buena acústica. El sonido del grupo recuerda mucho a Screaming Trees y Mark Lanegan. El set de 45 minutos fue demasiado poco para mi gusto, pero se agradece el cierre con los covers de The One I Love (R.E.M.) y Hangin’ Tree (Queens of the Stone Age). Drink The Sea es de esos artistas que hacen que te gusten aún más después de escucharlos en vivo.

Necesito un concierto completo de esta banda… ¡Por favor!

Fue de esos conciertos que pensaba que ya no vería en esta vida. Pero sucedió… AC/DC, la noche del miércoles 11 de marzo en el Parque Estadio Nacional. Quedé gratamente sorprendido ya que a pesar de los muchos años de rockanroleo que tienen encima Angus Young y Brian Johnson, se mantienen en muy buena forma. Fueron más de 2 horas de horas de rock del clásico, bueno y potente. Otro check a mi lista de grandes bandas que deseaba ver en vivo.

La noche del día de los enamorados fue el momento perfecto para el concierto de Los Vásquez en Gran Arena Monticello. Los hermanos Vásquez son unos tipos muy entrenidos que manejan muy bien el show, interactúan harto con el público, hacen reír y, por supuesto, lo principal son sus canciones, muchas que ya están convertidas en clásicos de la música cebolla chilena moderna. Lo pasamos de maravilla.