Declaro oficialmente a Pulp como mi banda favorita en vivo. O quizás solo sea el éxtasis después de un concierto lleno de emociones, convirtiendo el Movistar Arena en una fiesta total. El comienzo fue tranquilo con Sorted for E’s & Wizz –cuyos primeros acordes escuchamos mientras corríamos por el pasillo para incorporarnos a la cancha– y luego se desató la algarabía del público con Disco 2000. ¡Qué mejor manera de encender los ánimos para el resto de la noche! Si Jarvis Cocker no es el mejor frontman del rock en la actualidad, pega en el palo.

Pulp ha de ser la banda que más ha subido en mi ranking personal de favoritos, especialmente después después de verlos por primera vez en vivo en Fauna Primavera el 2023. Desde entonces cruzaba los dedos por un concierto de ellos en solitario. Anoche se cumplió mi deseo. Me pregunto, ¿Qué tiene esta banda que la hace tan especial? Puede ser que su música se mueve en un rango preciso entre pop y rock muy noventero, pero muy original. Que sus melodías provoquen ganas de bailar de manera automática, incluso en aquellas canciones que parecen calmadas y melancólicas. La mezcla de esa melancolía, emoción y alegría en una misma canción que puede parecer confuso, pero causan un nudo de emociones en el pecho que a ratos se desata, estalla y quieres gritar, cantar y bailar. Una sensación difícil de describir con palabras.

Por otro lado, la banda no se vale solo de sus viejos y clásicos hits. Aunque estuvo centrado en Different Class y el más reciente More. como era de esperar, se dan espacio para repasar gran parte de su discografía y tocar canciones que están lejos de haber sido grandes éxitos, sin embargo para Pulp suenan como si fueran hits de estadio. Incluso, luego de cerrar con el que es sin duda su mayor y más representativo éxito, Common People, pasaron directo al encore con A Sunset –El cierre del disco More.–, Seconds y el final definitivo tocando por primera en vivo Open Strings, lado B del single Spike Island, dedicada al fallecido bajista de la banda, Steve Mackey.

Mientras termino de escribir estas palabras, mi corazón vuelve a latir más fuerte recordando las emociones vividas anoche. Una jornada difícil de repetir y que quedará como uno de mis conciertos favoritos de este año.

El setlists completo lo pueden ver por aquí.

(Movistar Arena, Santiago de Chile, lunes 8 de junio de 2026)

¿Por qué?

En redes sociales, una persona del medio musical, a quien respeto y admiro mucho, hizo una publicación cuestionando las motivaciones para hacer una lista personal de los mejores discos del año. Si una alguien que sabe de verdad sobre música lo pone en duda, ¿Qué queda para mí? Apenas podría considerarme un simple escuchador que sabe poco y nada. Con dificultad puedo diferenciar un “re” de un “do”, entonces ¿Qué podría aportar yo con una lista de ese tipo?

Luego de una ardua e intensa reflexión –mientras devoraba un pancito con huevo al desayuno– entendí que alguien que está dentro del profesionalismo del medio tiene una responsabilidad mayor. Aunque los comentarios sean subjetivos y basados en sus gustos personales, requiere rigurosidad y precisión en los detalles. Yo tengo la libertad que otorga el total amauterismo e ignorancia en el tema. Pero, lo más importante, la motivación principal es la misma por la que publicamos cualquier cosa en redes sociales: simplemente compartir. No hay mas pretensión que esa.

Seguir leyendo