Divididos es mi banda favorita del rock argentino actual. Por eso, espero con ansías cada vez que se presentan en Santiago. La banda es un power trío en su máxima expresión: La potencia de los riffs de Ricardo Mollo en guitarra; Diego Arnedo tocando el bajo como un endemoniado; y Catriel Ciavarella en una batería que pareciera va a ser destrozada con sus golpes.

En esta ocasión se presentaron en el Teatro Coliseo, un recinto pequeño que permite ver muy de cerca a los artistas, aunque a costa del sonido, que es la mayor desventaja del lugar. La del sábado por la noche fue la segunda de dos presentaciones que los argentinos tenían agendadas en Santiago. El público que repletó el recinto –como yo pocas veces lo he visto– ya estaba impaciente cuando la banda salió al escenario. Pero la espera valió la pena. Apenas el trío comienza a “machacar” los instrumentos demuestra por qué son llamados “la aplanadora del rock”.

A pesar de haber publicado un nuevo disco hace solo un par de semanas, después de 15 años, no tocaron ninguna de las canciones nuevas. Algo curioso. También extrañé Par Mil una bella balada rock, que es de mis favoritas del grupo. Por supuesto que eso no quiere decir que el concierto no me haya gustado. Al contrario, me encantó.

Como es costumbre en sus concierto, además de sus canciones y algunos covers que ya han hecho propios, se dan el espacio para homenajear a la banda madre: el Sumo de Luca Prodan. Uno de los momentos más aplaudidos por el público.

Divididos es la dosis de rock en vivo que los nostálgicos del otrora mainstream de la música necesitamos cada cierto tiempo. Como prometieron, ya estoy esperando su próxima visita.

La poco amistosa relación de los hermanos Gallagher tras la separación de Oasis el 2009, a muchos nos había hecho perder toda esperanza de verlos reunidos nuevamente y mucho menos en una presentación en vivo.

15 años tuvimos que esperar para el milagro musical. A las 21:05 hrs. del miércoles salieron al escenario del Estadio Nacional Liam y Noel Gallagher acompañados de su banda. La mágica noche de britpop partía con Hello, canción del disco (What’s the Story) Morning Glory?

Como ya sabíamos, el concierto se concentró en la primera etapa de la banda. De los discos Definitely Maybe (1994) y el mencionado (What’s the Story) Morning Glory? (1995) salieron más de la mitad de las canciones. Fue un concierto impecable de 2 horas que nos transportaron a lo mejor de los ’90.

En la parte final, luego de interpretar Don’t Look Back in Anger, Wonderwall y el cierre con Champagne Supernova, vino un espectáculo de fuegos artificiales que fue la guinda de la torta para uno de los más grandes conciertos de este año en Santiago.

Yo también aproveché de llevarme un recuerdo de la noche: una polera retro de la banda. Aunque siempre el mejor recuerdo es haber disfrutado de la música en vivo.

Demasiado poco para lo grande que es Ashcroft. El cantante británico, que publicó hace solo unas semanas su más reciente disco de estudio Lovin’ You, se presentó en la antesala de Oasis en El Estadio Nacional.

En un show de 45 minutos enfocado en su ex banda, The Verve, sonaron las canciones más conocidas: Sonnet, Lucky Man, The Drugs Don’t Work y el cierre con Bitter Sweet Symphony. Quedamos con gusto a poco. Aunque nos dejó ilusionados luego de mencionar que espera volver por su propia cuenta el próximo año. Ojalá se concrete, porque Richard Ashcroft es una artista al que me gustaría ver en un concierto como artista principal.

El Movistar Arena se convirtió en una máquina del tiempo anoche. Al entrar a la cancha ya se siente la atmósfera ochentera, con la luces de neón, la estética de los músicos en el escenario y, por supuesto, la música cargada de la actitud, la energía y el hedonismo característicos de Billy Idol.

Entre los momentos destacados de la noche están los electrizantes e impecables solos del guitarrista Steve Stevens, compañero de Billy Idol desde los inicios de su carrera en solitario, y el cover de Gimme Shelter (original de The Rolling Stones), en que por pasajes la corista que acompaña a Idol se vuelve la protagonista con el brillo espectacular de su voz. Me encantó.

A punto de cumplir 70, Idol se ve en muy buena forma y demuestra que sobre el escenario le sobra energía.