Este viernes 10 de octubre Lucybell se despidió de los escenarios después de más de 30 años de carrera. Una banda que ha marcado muchos momentos de, al menos, un par de generaciones en Chile.

En un concierto de 3 horas pasaron por toda su discografía con un público que estuvo muy entusiasmado cantando gran parte de las canciones y coreando “Lucybell, Lucybell” en muchas de las pausas entre temas. Claudio Valenzuela se vio emocionado hasta las lágrimas desde el comienzo y junto a sus compañeros, Eduardo Caces y José Miguel “Cote” Foncea, entregaron una presentación a la altura de lo mejor del rock chileno del último tiempo. En el escenario el trío estuvo acompañado por arreglos de bronces y cuerdas en varios pasajes, lo que le dio un toque diferente a las canciones.

Mis momentos favoritos del concierto fueron la sección acústica, momento en que se trasladaron un pequeño escenario en la parte posterior de la cancha; el tramo final donde tocaron algunos de mis canciones favoritas como «Viajar», «Ángel», «Sembrando en el Mar» y el cierre con «Mataz» y «Mil Caminos».

Creo que hay pocas bandas en Chile que han logrado mantenerse en forma y vigentes por tanto tiempo como para lograr llenar 2 Movistar Arena en su despedida. Ahora esperemos que esto solo sea el fin de una etapa y que en un futuro, ojalá no tan lejano, podamos verlos sobre los escenarios nuevamente.

«No existe la nube. Solo es el computador de otra persona» Creo que ya todos deben haber leído esa frase en alguna parte, ya sea en una polera, un sticker o un meme. Lo que dice, de manera bien simplificada es verdad. Lo que usualmente conocemos como la nube es, básicamente, una red computadores conectados entre sí. Pero ese «computador de otra persona» puede tener muchas formas: puede ser un servidor dentro de un gigantesco datacenter propiedad de una gran compañía multinacional; podría ser un equipo dentro de la infraestructura de una pyme; un pequeño computador en la casa de un entusiasta de la tecnología o hasta tu teléfono celular puede ser considerado como parte de la gran nube que es internet.

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Me encanta la sensación de redescubrir un disco. Cuando ha pasado mucho tiempo, lo vuelves a escuchar y es como «¡Guau, no me acordaba de que este disco era tan bueno!». Casi como escucharlo por primera vez o, a veces, incluso mejor.

Pues, bueno… Me acaba de pasar.

Hace un par de semanas en Chile el candidato presidencial de extrema derecha, José Antonio Kast, afirmó que el hermano de la candidata Jeannette Jara había participado en el reportaje que reveló los rostros detrás de algunas cuentas que difunden información falsa sobre políticos en redes sociales. Este lunes, Donald Trump, el presidente de la uno de los países más poderosos del mundo, declaró que el uso de paracetamol durante el embarazo “puede estar asociado con un riesgo muy elevado de autismo”. Ambas mentiras. Fake news.

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Una guirnalda festiva de aproximadamente 20 banderas nacionales, predominantemente de países hispanohablantes de América Latina y España, cuelga en dos filas superpuestas sobre una cuerda blanca. Las banderas son coloridas y presentan los diseños distintivos de cada nación. Entre ellas se observan la bandera de Chile, Argentina, Perú, Colombia, México y España. El foconfetindo es una pared de textura gris clara. Pequeños trozos de confeti de colores brillantes —rojo, verde, azul y amarillo— caen dispersos por la parte superior de la imagen, añadiendo un toque de celebración.

El 18 de septiembre es el día en que celebramos nuestro día nacional en Chile. Nuestra fiesta de la independencia. El momento para recordar, vivir y hablar de tradiciones, costumbres, cultura y especialmente de patriotismo. Una palabra que se repite aún mucho más cuando hay campañas políticas como ahora que tenemos elecciones presidenciales en un par de meses. La repiten tanto que termina perdiendo sentido y hasta nos provoca rechazo. Por eso creo que es un momento perfecto para hacer una breve reflexión sobre el verdadero significado de «patriotismo» y que lo reivindiquemos como un valor positivo que nos identifique a todas y todos independiente de nuestra nacionalidad, costumbres o preferencias personales.

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El último poema de Víctor Jara escrito mientras estaba detenido por agentes de la dictadura civico-militar en el Estadio Chile (ahora Estadio Víctor Jara). Jara fue asesinado de 44 tiros el 16 de septiembre de 1973, luego de haber sido torturado. El poema logró ser rescatado y conservado gracias a la ayuda de otros detenidos.

Somos cinco mil aquí.
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos que siembran y hacen andar las fábricas.

¡Cuánta humanidad con hambre, frío, pánico, dolor, presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas. Un muerto, un golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores, uno saltando al vacío, otro golpeándose la cabeza contra el muro, pero todos con la mirada fija de la muerte.

¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
La sangre para ellos son medallas.
La matanza es acto de heroísmo.

¿Es éste el mundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?

En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa.
Que lentamente querrá la muerte.

Pero de pronto me golpea la consciencia
y veo esta marea sin latido
y veo el pulso de las máquinas
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.

¿Y México, Cuba, y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!

Somos diez mil manos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?

La sangre del Compañero Presidente
golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente.

Canto, que mal me sales
cuando tengo que cantar espanto.
Espanto como el que vivo, como el que muero, espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito
en que el silencio y el grito son las metas de este canto.

Lo que nunca vi, lo que he sentido y lo que siento hará brotar el momento…

Victor Jara.



La noche de viernes aprovechamos el ánimo de la temporada de fiestas patrias en Chile para ir a conocer el popular Bar Victoria, un lugar donde se vive el espíritu dieciochero todo el año.

La jornada fue animada por un dúo de chicas llamadas «Las Pecadoras» que junto a su banda nos hicieron bailar varias patitas de cueca. Y más tarde, un clásico de clásicos de la cumbia chilena:  «La Sonora Palacios».

Así da gusto disfrutar las tradiciones chilenas.