El plato fuerte de la primera noche –pero no el final– fue la banda liderada por Chino Moreno, Deftones. Una de las más esperadas desde hace varios años.

No fue un show de grandes éxitos. Se enfocaron en private music, su disco más reciente que publicaron el año pasado. De hecho extrañé varias canciones, aunque eso no le restó nada de lo bueno que tuvo la presentación.

Chino Moreno no interactúa mucho con el público, pero no lo necesita, pues la música y su energético despliegue en el escenario hablan por él.

Deftones dejó la vara alta para el resto del festival.

¿Por qué?

En redes sociales, una persona del medio musical, a quien respeto y admiro mucho, hizo una publicación cuestionando las motivaciones para hacer una lista personal de los mejores discos del año. Si una alguien que sabe de verdad sobre música lo pone en duda, ¿Qué queda para mí? Apenas podría considerarme un simple escuchador que sabe poco y nada. Con dificultad puedo diferenciar un “re” de un “do”, entonces ¿Qué podría aportar yo con una lista de ese tipo?

Luego de una ardua e intensa reflexión –mientras devoraba un pancito con huevo al desayuno– entendí que alguien que está dentro del profesionalismo del medio tiene una responsabilidad mayor. Aunque los comentarios sean subjetivos y basados en sus gustos personales, requiere rigurosidad y precisión en los detalles. Yo tengo la libertad que otorga el total amauterismo e ignorancia en el tema. Pero, lo más importante, la motivación principal es la misma por la que publicamos cualquier cosa en redes sociales: simplemente compartir. No hay mas pretensión que esa.

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