Una gran obra de ingeniería. Visitar el mirador no es tan impactante como uno esperaría. No es una estructura gigante que impresione a la vista. El canal mismo no es enorme, mas bien parece un río encausado cualquiera. Lo que de verdad impacta es entender lo que implicó su construcción en términos de diseño, tiempo, trabajo y vidas humanas. Miles de trabajadores murieron mientras se construía, mayoritariamente por la malaria y la fiebre amarilla. Por eso, además del mirador, hay que recorrer el museo y también se puede ver un breve documental, en iMAX 3D, narrado por Morgan Freeman, que cuenta la historia del canal.
Otro detalle impactante es la precisión que requiere el manejo de los barcos más grandes. En algunos casos la distancia entre la embarcación y los bordes del canal es de menos de medio metro. El capitán del barco cede el control a operadores del canal durante el cruce. Se usan varias locomotoras atadas con cables para ayudar en la operación.
Durante mi visita cruzaron 2 embarcaciones: un barco petrolero y un buque escuela de la armada ecuatoriana.
El canal es una visita imperdible en Ciudad de Panamá.
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