Me demoré en comprar entradas para este concierto. Incluso pensé en no hacerlo, puesto que Candlebox es de las bandas de la generación grunge que menos he escuchado. Al terminar el show pensé: “Qué bueno que vine”. Fue un gran concierto con este tipo de música que me lleva a la adolescencia. Kevin Martin es un tipo muy agradable que se relaciona mucho con el público y se da el tiempo de firmar todo lo que le pongan por delante sus fans. Discos, poleras, gorros, pósters, bananos y polerones son de las cosas que vi pasar. En definitiva lo pasé muy bien en las 2 horas que duró el concierto.