He vuelto a ser un ciudadano de a pie después de muchos años de haber caído en la casi viciosa comodidad del auto. Me resultó menos difícil de lo que esperaba, aunque la motivación fue forzada.

Lo pensé en varias ocasiones durante todo este tiempo, pero la comodidad y flojera ganaban siempre –Soy débil–. Hasta que fue necesario llevar el auto al taller. Inicialmente, serían solo dos semanas como peatón. Pero no contaba con el pésimo servicio del seguro, aunque eso es parte de otra historia. Lo relevante es que eso me llevó a dejar la dependencia del auto como medio de transporte.
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